Hemos renovado todo nuestro equipo de seguridad: nuevos cascos, arneses y paracaídas de emergencia homologados. Es una inversión importante para el club y, sobre todo, una garantía más para quienes vuelan con nosotros.
En parapente, la seguridad depende de tres factores: un buen equipo, un piloto bien formado y unas condiciones adecuadas. Hoy te explicamos para qué sirve cada elemento del equipo y cómo lo cuidamos.
El casco y el arnés
El casco protege la cabeza en el despegue y el aterrizaje, que son los momentos en los que es más probable una caída. Debe estar homologado para deportes aéreos y ajustarse bien.
El arnés es el asiento en el que vas sujeto al parapente. Un arnés adecuado reparte el peso, resulta cómodo durante todo el vuelo y suele incluir protecciones para la espalda y un alojamiento para el paracaídas de emergencia. Revisamos el estado de las cintas, las hebillas y las costuras antes de usarlo.
El paracaídas de emergencia
El paracaídas de emergencia, o paracaídas de reserva, es el último recurso si ocurre un problema grave con el ala. Se lleva en el arnés y se lanza con un asa específica; el piloto conoce el procedimiento y lo practica.
Para que funcione cuando se necesita, debe estar bien plegado y revisarse con la periodicidad que marca el fabricante. Por eso renovar los paracaídas del club es una de las partes más importantes de esta actualización.
Revisiones y buenas prácticas
El equipo se inspecciona antes de cada jornada: se comprueban las líneas, el tejido del ala, los mosquetones y los cierres, y se retira cualquier pieza que muestre desgaste. Además, el material se almacena y se transporta con cuidado para alargar su vida útil.
Pero ningún equipo sustituye al criterio: los pilotos del club evalúan el viento, la meteorología y el estado de cada pasajero o alumno antes de decidir si se vuela.
Cómo comprobar la seguridad de un vuelo
Antes de reservar un vuelo en parapente conviene preguntar si el piloto está certificado, si el equipo está homologado y revisado, y quién decide si se vuela cuando el tiempo no está claro. Una empresa seria responde sin problema a estas preguntas y no te presiona para volar en malas condiciones.
En nuestro caso, la decisión siempre la toma el piloto y siempre se toma pensando en tu seguridad.
Por qué solo volamos con buenas condiciones
La mejor medida de seguridad es no volar cuando no toca. El viento demasiado fuerte, las rachas, la lluvia o una visibilidad reducida son motivos suficientes para aplazar un vuelo, aunque tengas la reserva y aunque el equipo sea nuevo.
Cancelar un vuelo no es un fracaso: es una decisión responsable que protege a todos, y siempre intentamos reprogramarlo para el siguiente día disponible.
Conclusión: Equipo nuevo y homologado para volar con más tranquilidad. Si tienes dudas sobre la seguridad de un vuelo, pregúntanos: estaremos encantados de explicarte cómo trabajamos antes de que reserves.